
El consumo privado en Argentina profundizó su tendencia negativa durante el mes de abril, consolidando un panorama de restricción presupuestaria que afecta principalmente la adquisición de productos básicos. De acuerdo con un relevamiento realizado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, el gasto de las familias mediante instrumentos financieros como tarjetas de crédito, débito y la billetera Cuenta DNI continúa en retroceso, sin lograr una recuperación significativa tras el ajuste macroeconómico iniciado en 2024.
El fenómeno se explica por la creciente asfixia financiera que enfrentan los hogares, donde el incremento de las obligaciones impositivas y el pago de servicios públicos desplaza al consumo esencial. Según datos del Observatorio de Tarifas y Subsidios IIEP de la UBA-Conicet, el costo de los servicios para un hogar promedio en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufrió un salto del 17,5% solo en mayo, alcanzando cifras que superan ampliamente el ritmo de la inflación general del 3,4% registrada en marzo.
Esta dinámica de desplazamiento del gasto queda reflejada en los informes oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que reportó caídas interanuales de doble dígito en rubros clave como shoppings, además de retrocesos constantes en mayoristas y supermercados. En este contexto, el informe bancario señala que la participación del pago de tributos y servicios en el presupuesto familiar se expandió del 3,8% al 4,9% durante el último año, dejando un margen cada vez más reducido para la compra de alimentos y bienes de primera necesidad.
El impacto de este escenario no solo afecta la economía doméstica, sino que también golpea con dureza al tejido productivo nacional. Según registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el país perdió más de 24.000 unidades productivas en los últimos 27 meses, debido a la caída de las ventas, la acumulación de inventarios y una estructura financiera que resultó insostenible para muchos negocios. De los rubros relevados, los sectores de indumentaria y tecnología fueron los más perjudicados, mientras que salud y educación lograron sostener leves variaciones positivas.